Just-In-Time con industria 4.0: producción a nivel Messi

Si bien es un concepto con mucho recorrido en el sector industrial, la metodología JIT sigue siendo una opción, más aún para quienes cuentan, por distintos motivos, con recursos limitados para comenzar o continuar con la producción.

La máxima alrededor de esta metodología es la sincronía entre las áreas de producción, almacén y logística, por ejemplo ya que estipula que no debe haber productos en stock sino los que ya están vendidos. El ahorro a nivel estructura y procesos de almacenamiento es increíble.

Al mismo tiempo, obliga a las áreas involucradas a reducir sus errores (y por ende, sus costos) al mínimo porque la cantidad de unidades que manejan son las justas. Aquí radica la importancia de la sincronización entre las áreas y en este sentido es mucho lo que puede aportar la industria 4.0.

El fuerte de la digitalización de los procesos es justamente proveer información en tiempo real para tomar decisiones inmediatas, para facilitar la sincronía, automatizando la comunicación, los pedidos, órdenes, facilitando la corrección de errores sobre la marcha.

Just-In-Time vino al mundo en los años 70 de la mano de Toyota (de hecho, se la conoce también como Método Toyota) y casi 50 años después sigue ofreciendo importantes beneficios como metodología para ordenar los procesos industriales.