Calidad, productividad (y seguridad) como parte de la estrategia de producción

Producir más nunca debe traer como consecuencia producir peor y mucho menos, con riesgos de seguridad para los operarios. Por ello mismo se definen pautas estratégicas que permitan que esas tres variables pueden llegar a sus máximos permitidos al mismo tiempo.

La Gestión de la Calidad Total o el TQM (Total Quality Management, por sus siglas en inglés) es la definición estratégica de cómo la empresa sigue entregando productos en tiempo manteniendo estándares de calidad. Y se basa en cinco principios:

Producir con calidad, desde la primera vez: los procesos se optimizan para que la producción tenga la calidad esperada desde el primer producto. Va contra la idea de prueba y error.

Enfoque en el cliente: los procesos están pensados para satisfacer al cliente y no para la comodidad o expectativas de la empresa.

Enfoque estratégico de los procesos: el mercado cambia y los clientes exigen, adaptarse a esas nuevas necesidades y exigencias debe ser un factor central en la estrategia de producción.

Mejora continua: procesos orientados a eliminar el error y los desperdicios, tal como lo plantea la metodología Lean.

Participación y cooperación: empleados comprometidos y motivados contribuyen con propuestas de mejora.

La creación de una cultura de la calidad y la mejora necesita de estos cinco factores para ser realidad, combinando esfuerzos entre los recursos humanos y los tecnológicos desde la estrategia y la innovación operativa.