¿Cómo se plantean las Smart factory?

A medida que la cuarta revolución industrial avanza, las industrias van viviendo este proceso de transformación, algunas más rápido, otras un poco más lento, pero todas van a terminar adoptando nuevas tecnologías o formas innovadoras de pensar la producción.

Actualmente nos enfocamos en la productividad, pero en el futuro la producción será a demanda. La mayoría de las empresas van a tener que incorporar estos conceptos para mantenerse en el mercado.

Por lo tanto, a la hora de pensar en una smart factory se deben aprovechar todos los recursos para lograr objetivos a partir de la gestión de grandes volúmenes de datos (big data), analytics o la simulación, lo que permitiría poder prever qué pueda pasar con un sistema, con una planta, con una fábrica o una empresa sin necesidad de que estemos viviéndolo en tiempo real. También será importante la robótica colaborativa o autónoma, que interactuará con las personas.

La industria debe estar totalmente conectada con dispositivos internos y autogestionarse. Tecnologías como la impresión 3D, y en general, la manufactura aditiva, van a empezar a jugar un rol cada vez más importante, porque van a poder producir un bien diferente de otro. Esto es clave, porque los usuarios finales o clientes son distintos, pretenden distintos productos. Finalmente, el servicio de posventa también va a poder realizarse con dispositivos inteligentes.

Nos encontramos en un sector industrial altamente flexible y capaz de adaptarse con mayor velocidad y éxito a cualquier imprevisto que pueda acontecer.

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